Esta es la historia de un niño que tuvo un corazón generoso y compartió su merienda con Jesús.
Mucha gente seguía a Jesús ese día, más de cinco mil personas.Todos sabían que Jesús sanaba a los enfermos y que demostraba amor a todo el que se le acercaba. Cuando se dieron cuenta, empezó a oscurecer y, después de un largo día, sintieron hambre.
Nadie tenía comida, tan sólo un niño que tenía cinco panes y dos peces. Cuando Jesús cogió esos alimentos, dio gracias al Padre por ellos y le pidió a sus discípulos que les ayudara a repartirlos. Ante el asombro de todos, después de comer hasta saciarse, recogieron doce cestas llenas.
Esta bonita historia la podéis leer en Mateo 14: 13-21.
La Semana Santa
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